Reportajes

Mitos y creepypasta en los videojuegos

Los videojuegos siempre tienen un halo de misterio a su alrededor. Pequeños detalles que los jugadores disfrutamos investigando, relacionando y, de paso, teorizando al respecto. Así terminan naciendo las leyendas urbanas y los creepypastas: una mezcla de curiosidad, imaginación y pequeños detalles, en ocasiones morbosos. Muchas de ellas pasan a formar parte del imaginario de los jugadores, con la sensación de que nunca se han podido desmentir. Porque claro, le paso al amigo de un amigo y tú, por supuesto, fías mucho de él.

El síndrome de Pueblo Lavanda

Son muchas las leyendas urbanas relacionadas con Pokémon, pero esta es una de las más perturbadoras. Unos meses después del lanzamiento de la primera generación se registraron más de 100 casos de suicidios en niños entre 7 y 12 años, el público objetivo de Pokémon Rojo y Verde. Según la investigación de la policía, muchas de las víctimas habían jugado a Pokémon y su partida estaba guardada en Pueblo Lavanda. Al parecer, los ritmos de la banda sonora, junto con unos tonos inaudibles para los adultos, habían provocado en estos niños jaquecas, irritabilidad, insomnio y, finalmente, depresión, lo que los habría llevado al suicidio. Nintendo no se pronunció de manera oficial sobre este suceso, pero dicen que sí habría cambiado la banda sonora en la versión occidental.

En Pokémon Diamante y Perla se añadió un Pokémon llamado Spiritomb, de tipo fantasma. Nada extraño si no fuera porque su descripción en la pokédex dice que “se formó a partir de 108 espíritus”, supuestamente, el mismo número de víctimas causadas por el Síndrome de Pueblo Lavanda. ¿Guiño a la leyenda o algo más siniestro?

PlayStation 2 usada para el lanzamiento de misiles

Durante el año 2000 comenzó a correr el rumor de que el gobierno de Irak había adquirido nada menos que 4000 PlayStation 2. ¿El motivo? La potencia de la máquina podía dirigir misiles y Saddam Hussein las quería para construir un súper ordenador que le permitiera hacerse con el control del mundo y acabar con los líderes de occidente. Una leyenda urbana de lo más rocambolesca, que tenía una segunda vertiente: en realidad, lo que querían de la consola era el Coltán, un mineral necesario para la producción de tecnología y cuya difícil extracción lo convierte en motivo de enfrentamientos.

Toda esta leyenda urbana olía más a estrategia de marketing que a otra cosa, pero nunca se confirmó nada. Desde luego, sirvió para que la gente se hiciera una idea (posiblemente exagerada en la mayoría de los casos) de la potencia de esta máquina.

Polybius

Cuenta la leyenda que en los años 80 llegó una máquina de arcade a algunas salas recreativas de Oregón. El nombre del juego era Polybius y en él se controlaba una nave con la que destruíamos enemigos en mapas con temática de puzle. Aunque quizá extraña, no tendría que haber sido nada raro dentro del mundo de las máquinas recreativas, si no fuera porque las luces estroboscópicas y sus gráficos escondían mensajes subliminales tales como “honra la apatía” o “mátate”.

Peor aún, los jugadores comenzaron experimentando adicción a Polybius, pero también mareos, pérdida de memoria, tics nerviosos, alucinaciones e incluso ataques epilépticos… algunos “testigos” afirmaron en su día que veían a hombres de negro entrar en los establecimientos durante la noche, para recabar información. Estas palabras sirvieron para dar fuerza a la idea de que todo era un experimento. Cuando, finalmente, uno de los jugadores murió por un ataque epiléptico, el gobierno retiró la máquina de las salas recreativas y nunca más se supo. La popularidad de esta leyenda urbana fue tal, que incluso podemos verla en un capítulo de Los Simpson, en una escena en la que Bart visita una sala de recreativos.

Herobrine

No solo los juegos antiguos están rodeados de leyendas urbanas. Minecraft, con el éxito tan arrasador que ha tenido, no se libra de tener su propio “creepypasta”: éste se centra en la figura de Herobrine. Según parece, un jugador un día comenzó una partida en el modo individual. Al rato, comenzó a ver una figura entre la niebla (tenía que jugar en baja calidad) que se movía, así que decidió perseguirla pensando que le proporcionaría alguna materia prima. Pero cuando la alcanzó, se encontró algo que no esperaba: era otro personaje, con el skin básico, pero con una particularidad: sus ojos eran blancos y no tenía ningún nombre (pensando que, quizá, se había metido en el modo multijugador). Al poco tiempo desapareció.

Esta leyenda urbana tiene dos versiones: la primera dice que es la representación del hermano de Nocht, quien, según él, “ya no está entre nosotros”, y que se limita a aparecer aleatoriamente. La segunda, que Herobrine es un minero malvado que construye túneles para atrapar a los jugadores, matarlos y robarles su material. Pero seamos claros, ni Nocht habló nunca de un hermano, ni Herobrine existe de verdad. Sin embargo, a modo de guiño, se incluyó en las especificaciones de las sucesivas actualizaciones “removed Herobrine”.

Squall y los delirios de un moribundo

Final Fantasy VIII nos pone en la piel de Squall Leonheart. El juego se divide en varios discos, siendo el cierre del primero donde comienza esta leyenda urbana. Según se cuenta, la batalla contra la bruja Edea tuvo un catastrófico final para el protagonista: el cristal de hielo con el que la bruja le atraviesa el pecho no lo deja gravemente herido, sino que acaba con su vida. Una de las principales bases de esta teoría es que el tono del juego cambia bastante a partir del segundo disco, ya no sólo por los extraños giros de guion, sino también por abandonar un estilo narrativo con tendencia al realismo (por supuesto, dentro de los límites de lo que es Final Fantasy) por otro más fantástico. Así, todo lo que vivimos tras la lucha contra Edea es una construcción mental de Squall mientras va muriendo. En lugar de ver pasar su vida ante sus ojos, ve lo que podría haber sido, lo que él interiormente deseaba, en unas imágenes que terminan por volverse caóticas y distorsionadas cuando se acercan sus últimos minutos. Desde luego, daría un significado nuevo al nombre de “Final Fantasy”.

 

Tails Doll, el muñeco diabólico

En el juego de Sega Saturn, Sonic R, existía la posibilidad de desbloquear un personaje secreto: Tails Doll. Sin embargo, lejos de ser una recompensa, el personaje se convertía en una condena para el jugador. La leyenda urbana se ha vuelto más escabrosa con el tiempo, hasta el punto de afirmar que el personaje se aparecería ante el jugador y, o le arrancaría los ojos, o robaría el alma. Su base se encuentra en la muerte de un niño que se encontraba jugando al Sonic Race. La madre de este niño fue a buscarle a la habitación, donde solía encerrarse a jugar con la Sega Saturn. Cuando abrió la puerta descubrió por qué no había respondido a sus llamadas: yacía muerto con espuma en la boca y los labios azules, resultado de un ataque epiléptico y de fondo se escuchaba la canción Can you feel the sunshine? Como un amigo comprobó poco después, al utilizar la consola del fallecido, acababa de desbloquear a Tails Doll.

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