Las noticias de los últimos días han sido un poco la gota que ha colmado el vaso: Sony anunciando el cierre de las tiendas digitales de PlayStation 3 y PS Vita y, de paso, colando que a partir de enero de 2028 se acabó el formato físico para los nuevos lanzamientos en sus consolas. Un atropello más en la larga lista de decisiones centradas en el dinerito, que acompañan a los tsunamis de despidos (ayer se anunciaron más de 3200 en Xbox y la venta de varios de sus estudios) que llevan los últimos años ocupando titulares mes a mes.
Del estado profesional del sector no puedo hablar con propiedad porque no soy parte de él ni estoy al tanto de todas las capas de complejidad, más allá de indignarme por la cantidad de gente que se queda en la calle por las pésimas decisiones tomadas. Pero de la muerte del formato físico algo sí puedo decir, porque es algo que me afecta, como a todos los que disfrutamos de esta afición.
Este anuncio de Sony ha sido como la crónica de una muerte anunciada. En 2017, de hecho, ya hablé del tema aquí, pero mi perspectiva ha cambiado mucho desde entonces. No hace falta realmente irse tan lejos, con el anuncio de la PlayStation 5 PRO y su lector de disco vendido por separado, ya empezamos a verle las orejas al lobo. Hace casi 10 años me llevé una gran sorpresa cuando me llegaron a casa las ediciones de Mass Effect Andromeda que había comprado (en todas las plataformas) y la de PC era una simple caja de plástico con un código dentro. No era consciente de que en esa plataforma hacía tiempo que no había discos, aunque no era tan difícil de entender cuando la mayoría de los ordenadores en aquel momento (si no todos) ya venían sin lector, independientemente de si eran torres o portátiles. Fue un shock, pero en cierto modo me parecía una evolución lógica y hasta cierto punto, cómoda: nada de estar poniendo y quitando discos, nada de preocuparte por el espacio, simplemente clicar en el icono y jugar.
Y es algo que hemos aceptado. Hacemos listas de recomendados cuando llegan las rebajas de Steam y lo convertimos en todo un acontecimiento, hasta con gente presumiendo de sus larguísimas bibliotecas digitales llenas de juegos que nunca tocarán. ¿Por qué iba a ser diferente en el caso de una consola de sobremesa? Aparentemente, no lo es, y seguro que eso llevan tiempo pensando en Sony No fuimos conscientes de que al aceptar este cambio, abrimos la puerta a medidas perjudiciales para nosotros, jugadores, y también para otros muchos de la industria. Un cambio que parece realmente difícil de frenar.
Me acuerdo, como muchos han mencionado estos días, de aquel E3 donde Microsoft se pegó un tiro en el pie con el DRM. PlayStation no perdió la oportunidad de salir reforzada y con un sencillo vídeo en el que se pasaban de manos un juego físico, afianzó toda una generación. Parece mentira que son los mismos que ahora nos hacen una peineta y esperan que nos parezca bien. La maniobra de Microsoft ese año demostró que el público no estaba preparado y como estrategia de venta y popularización de su consola fue lamentable. ¿Y ahora? Ahora tenemos a GTA VI anunciado exclusivamente digital y con miles de fans pasando por el aro (cuando no, defendiendo) porque en general tenemos muy poca capacidad de luchar contra el FOMO aunque el precio sea consentir que nos coman la tostada. Sí, aceptando estas decisiones renunciamos a nuestros derechos como consumidores y abrimos la puerta a nuevos atropellos. Al ver las reacciones al juego de Rockstar, me imagino a los directivos de Sony con sonrisa de villano, frotándose las manos y dando al botón rojo de su infame anuncio. Aprovechar la ola del debate de GTA para que la atención no esté absolutamente centrada en ellos y contar con que la memoria de los jugadores es muy cortita y para 2028 aún queda año y medio. Para entonces, del debate probablemente no queden ni rescoldos.

Recuerdo cuando comenzaron a comercializarse los ebooks, que también se auguraba el fin de mercado físico. ¿Para qué ocupar espacio y cargar con libros en tus viajes cuando puedes tener cientos en un cacharro que no pesa ni 200 gramos? Y, una vez más, parecía que tenían razón, ¿no? Alguna ventaja tenía que tener el formato digital. Pero aun con todas las crisis del papel que hemos pasado, los libros en formato físico siguen vendiéndose, incluso han encontrado un nuevo empuje en sus ventas con las ediciones de cantos tintados. Y, mientras, Amazon ha demostrado el peligro del formato digital retirando el soporte a los primeros kindle que sacaron y convirtiéndolos en un pisapapeles para nada que no sea releer lo que ya tenías descargado, ya que no pueden acceder a la tienda. El cine quizá no esté tan fuerte en el mercado físico por la popularización de las plataformas VOD, pero no por ello ha desaparecido la opción de comprar tus películas en DVD o Blu-Ray. Y sin embargo, parece que con los juegos pretenden que traguemos.
Lo peor es que no es la primera vez que «aceptamos» medidas que nos perjudican. Con la popularización de los DLC en la generación de Xbox 360 y PS3 terminamos aceptando que todos los juegos tenían que traer contenido extra, incluso aunque nos pareciera mal que muchos lo que traían era contenido recortado del juego. Si un nuevo lanzamiento no tenía planificado un Season Pass o al menos un contenido post-lanzamiento, es que la cosa no había ido bien (sí, me acuerdo especialmente de Mass Effect Andromeda y el DLC del arca Quariana). Aceptamos que juegos tengan un parche día uno con completa normalidad porque si no lo tienen, o el juego sale roto o se tiene que retrasar la fecha de lanzamiento. Y, en general, son muchos los juegos que siguen solucionando bugs meses después de su puesta en el mercado. Aceptamos con resignación, porque por desgracia no podemos hacer nada, que se despidan cientos (o miles como ya hemos mencionado) de personas y se cierren estudios porque los encorbatados toman decisiones basadas en previsiones absurdas y el plato siempre lo pagan otros. Aceptamos pagar por jugar online desde nuestra propia casa, un peaje mi internet, porque Microsoft lo hizo primero sin que nadie protestara y PlayStation se sumó después aprovechando la excusa del PlayStation Plus. Aceptamos la absurda subida del precio de las ediciones coleccionistas sin ofrecer extras de mayor calidad (anda que no hay figuras lamentables) y encima sin incluir el juego en formato físico. Y aquí soy culpable como el que más porque la necesidad de tener todo lo que salía de mis juegos favoritos me hacía tragar con ello (aunque con Horizon Forbidden West me llevé la sorpresa, una vez más, cuando llegué a casa y no vi el disco. El tema de la letra pequeña en los videojuegos deberíamos tenerlo ya más que sabido). Y ahora pretenden que aceptemos que ellos decidan a qué podemos jugar y cuando.

No nos confundamos, esto no va de evolucionar el formato ni el sector, va de controlar el mercado. A día de hoy tenemos la opción de comprar los juegos nuevos, de lanzamiento o no, en múltiples tiendas, lo que mantiene un equilibrio y una competencia «sana» en los precios. Podemos buscar el mejor precio, la recompensa por reserva, un pack rebajado, una oferta de compra de otros juegos a cambio de rebajar el precio, la recompra garantizada, etc. Y luego podemos hacer con esa adquisición lo que queramos desde no tocar el juego nunca más hasta quemar el disco de tantas partidas. Eso no ocurre con el formato digital, como es lógico. El precio queda en manos única y exclusivamente de PlayStation (en este caso) y no hay más que darse una vuelta por la store para ver que no supone ninguna ventaja, porque las rebajas son pocas incluso en juegos de hace años. Veía un reel de una persona comparando precios y juegos como Far Cry 6, que salió en 2021, se vendía en la store a precio completo, el mismo que el de lanzamiento tanto en digital como en físico (otra batalla que perdimos sin opción, que ambos formatos cuesten lo mismo). Y sí, hay juegos que pasa el tiempo, los años, y no hay rebaja en el formato físico, pero no es lo habitual. Con esto, no solo perdemos la capacidad de elección, sino el poder de presión. Y lo que es más importante, la posesión de aquello que se supone que estamos comprando.
A principios de este año EA anunció la [re]muerte de Anthem con el cierre definitivo de sus servidores. No dediqué mucho a pensar en ello, más allá de la pena por un juego que tenía muchísimo potencial y un gameplay divertido que no tuvo la oportunidad de ofrecer ni un primer mes con contenido. Pero después de aquello, seguí mi vida, porque total, no había vuelto al juego desde que completé por primera vez las pocas misiones disponibles. Por eso me sorprendió mucho cuando un día fui a jugar a Los Sims y, al abrir la EA app me saltó un aviso de que habían eliminado uno de mis juegos: Anthem. El cierre de servidores del juego no significaba solo que quedaba inutilizado, sino que mi copia digital desaparecía de mi biblioteca como si nunca hubiera existido. Eso sí, el dinero que invertí en él no ha vuelto a mi bolsillo.

Cuando lo comenté en RRSS, algunas personas me dijeron que total, ¿para qué quería una copia si igualmente no iba a poder jugar? Pues porque con qué derecho la empresa elimina de mi biblioteca un artículo que he comprado, en el que he gastado dinero. ¿Se ha presentado en mi casa para quitarme la copia física de mi juego? No, porque es de locos. Pues debería ser lo mismo para las copias digitales. Con mi juego físico no puedo jugar (y es una pena que la iniciativa Stop Killings Games no haya prosperado) pero puedo utilizarlo de pisapapeles si quiero o conservarlo por la curiosidad y suspirar mientras lo veo en mi librería por lo que podría haber sido. Es mi problema lo que hago con él, porque para algo lo he comprado.
Pero con el formato digital no es así y lo hemos visto ya varias ocasiones. No penséis que porque EA siempre ha sido el villano de la industria de videojuegos (con razón), Sony no lo haría. Recientemente, han anunciado que a partir de septiembre van a borrar más de 500 películas y series de la biblioteca digital de PlayStation, sin importar si la tienes comprada. Porque en el formato digital nada te pertenece, solo pagamos carísimas licencias de uso que pueden ser revocadas en cualquier momento y sin compensación. Esta es la realidad que quieren imponernos y en ella solo podemos salir perdiendo. Teníamos que haberlo visto venir cuando Sony anunció la PS5 PRO con el lector por separado, pero quizá teníamos la esperanza de que esta decisión fuera para un futuro, cuando más lejano mejor. Quién nos iba a decir que la teníamos a la vuelta de la esquina.
Y todo esto, hablando solo desde el punto de vista del consumidor. Esta decisión de Sony afecta también a las empresas que se encargan de la producción y distribución del formato físico. Empresas como Meridiem que nos traen joyas en ediciones físicas que, muy seguramente, de otra forma no tendríamos. Empresas especializadas en compra-venta de videojuegos que tendrían que reconvertirse para poder sobrevivir. Esto también implicaría el cierre de negocios y despidos de muchísimos trabajadores y el beneficio a cambio es claro: ninguno.
Ahora todo queda en nuestras manos. En esta casa no se va a comprar el GTA VI mientras no salga en formato físico. No vamos a comprar la PS6 si es only digital (y encima con los planes que tienen para la IA en esa consola, menos). Ya está bien de aceptar cada decisión que toman un grupo de personas encorbatadas en una sala de reuniones pensada para engrosar sus bolsillos a costa de nuestros derechos como consumidores (y jugadores). Porque es lo que son, medidas anticonsumidor.
Toca recuperar el control (si alguna vez realmente lo tuvimos) y devolverle la peineta a esta gente. Fuimos capaces de hacerlo con Microsoft en aquel infame E3, podemos hacerlo ahora también si sacamos la cabeza del culo, dejamos de pensar en nuestro placer inmediato y pensamos en lo que nos conviene como jugadores. Hay cientos de juegos maravillosos disponibles a día de hoy esperando una oportunidad mientras estamos cegados por los grandes lanzamientos, cestas llenas de oportunidades, reventas, itch.io… No se puede jugar a todo lo que sale al mercado, pero sí podemos decidir cómo y a qué dedicar nuestro tiempo y nuestro dinero. Dejarnos llevar por el FOMO le da todo el poder a los que solo piensan en su próximo bonus. Y aunque boicotear esta decisión afectará a los estudios de futuros lanzamientos, no hacerlo tampoco asegura que se vayan a salvar de los despidos. Que juegue la IA que tanto les gusta con sus juegos. Encarguémonos de que les quede claro que no vamos a aceptar que nos tomen el pelo.


Ahora mismo, para conservar juegos con sus DLCs completos, solo veo que está GOG. (lo malo de GOG es que no tiene launcher Linux, que me gustaria que el gaming PC se deshiciese de Winslop.)
Ahora entre una PS6 all digital o un PC all digital… por todos los juegos que regalan, online gratis, ofertas y competencia entre stores… creo que el PC es la mejor opción, que además mantiene acceso a juegos de generaciones anteriores por así decir.
Me gustaMe gusta
GOG es una maravilla y tenemos suerte de que exista. Una tienda que nos permite tener posesión de nuestro juego independiente de ellos me parece increíble en los tiempos en los que estamos. Hace poco vi a una persona comentar que gracias a GOG podrías incluso crearte tus propios juegos físicos.
Yo he pensado lo de Linux alguna vez, pero estoy demasiado acostumbrada al ecosistema de Microsoft y no sé si sabría adaptarme, especialmente cuando, como dices, no todo está disponible para ese SO. Pero ojalá, porque estoy de que me metan la IA por el gaznate hasta las narices.
Estoy de acuerdo con todo lo que comentas de PC. A nivel de competencia en formato digital es la mejor opción. Desde que me monté el mío, en consola solo juego a los exclusivos y poco más (y porque las tengo, que si no a lo mejor tampoco me molestaría).
Gracias por comentar :)
Me gustaMe gusta
Sobre lo de Linux unos apuntes.
El ecosistema de los diferencia Linux se ha simplificado mucho. Tambien que steam OS meta caña con el proton para su steamdeck es una ayuda
Ya no requiere ser informático y para algún ajuste que te falle, le puedes preguntar a la IA. Yo sin chatgpt no lo habria conseguido. (Se necesita una memoria USB solamente)
Los juegos de Epic y gog funcionan en Linux con el launcher llamado Heroic Launcher (que se aprovecha de Proton y de wine). Lo malo, que no es el launcher oficial asi que no tienes logros o cloud save (como steam si esta en Linux, ahi mantengo logros y cloud save). (Aunque creo que los de heroic launcher estaban intentando implementar los cloud saves con epic)
mi consejo, porque como bien dices, irse liberando de windows es importante (a mi me sacaron que quicio con los requisitos de win11)
Consejo 1 Si tienes un ordenador no compatible con Windows 11, prueba a ponerle un Linux Mint. (O uno viejo, para irle perdiendo el miedo)
consejo 2: tienes un solo ordenador y espacio en ssd de sobra: instalar linux mint en el ordenador, en la parte que le liberas y con dual boot mantienes ambos. Asi vas probando y mantienes la red de seguridad de volver a Windows si no te va bien el Linux. (Algunos adaptadores wifi no van del todo)
En mi pc viejo ya les quité Windows. En los nuevos, tengo un SSD para win11 y otro para Linux Mint y juego todo lo que puedo en Linux.
Me gustaMe gusta