El pasado fin de semana tuvo lugar la demo VIP de Anthem, que daba la oportunidad a los jugadores que hubieran reservado el juego (y a tres de sus amigos) a probarlo desde las 18h del viernes 25. O bueno, a intentar probarlo. Lo cierto es que yo tuve muchísimos problemas para poder acceder a la demo. Pero a pesar de todo, el rato que pude jugar en el modo libre y en las misiones lo disfruté un montón, tanto, que llevo desde entonces deseando que llegue la fecha de lanzamiento para poder jugar otra vez. Os cuento, a continuación, qué me pareció Anthem y qué podéis esperar de él.

Partamos de la base de que hasta el sábado por la tarde no pude jugar más allá del Fuerte Tarsis. Esta es la primera localización que el jugador conoce en la demo, después de haber elegido si su personaje es hombre o mujer y si prefiere los textos y/o voces en inglés o español (yo elegí español, pero una vez tenga el juego final lo jugaré en inglés). En la demo no era un espacio muy amplio que explorar, no se podía interactuar con casi nada y solo se desarrollaba una historia para asignarte misiones, pero era suficiente para darte unas pistas de lo que nos podremos encontrar una vez el juego esté a la venta. Tengo que confesar que la historia me pareció curiosa, a pesar de que esta versión de prueba no nos explica absolutamente nada sobre el mundo en el que nos encontramos. Siendo clara, no me enteré de nada. Había una facción malvada, criaturas extrañas (y adorables conejos monstruosos), problemas en el tejido de la realidad y artefactos de tecnología avanzada cuyo poder no comprendemos. Pero nada que me permitiera establecer una conexión ni un códice que leer. Tampoco me molestó que me dejasen un poco en la ignorancia, estaba claro que el objetivo de esta demo era dar a conocer el sistema de juego y no contextualizar a los jugadores.

Al margen de ser el punto de partida para la trama de la demo, el Fuerte Tarsis me impresionó poco, aunque entiendo (y espero) que estaba enormemente limitado para la demo. La impresión que me llevé es que estaba increíblemente vacío y el nivel de detalle de gráfico no fue tan impresionante como esperaba, especialmente con el recuerdo en mente del trailer gameplay del E3 2017.  Es cierto que este fragmento de juego se dejó listo hace 6 semanas, por lo que es muy posible que se rebajase la afluencia de NPC y lo que vimos no sea representativo de la realidad. O eso espero. No es que estuviera mal, pero las expectativas eran otras. Tengo que confesar que me fastidia mucho que las compañías lancen vídeos haciendo alardes tecnológicos con la leyenda “gameplay capturado con el motor del juego” para que luego el resultado final sea otro. ¿No sería más lógico hacer como los de Santa Monica con God of War, cuyo resultado final presentaba claras mejoras respecto a su increíble primer trailer?

Pero al margen de esta nota algo negativa, lo mejor fue salir del Fuerte Tarsis para recorrer volando el precioso mundo de Anthem. Esta es la parte que más disfruté, probando la primera alabarda (Ranger) y perdiéndome por un mapa repleto de criaturas extrañas y peligros. Aunque el control se me hizo un poco difícil al principio (de verdad, era peor que controlar el Mako, pero por mi torpeza y no por el sistema de vuelo), a los pocos minutos conseguí habituarme y volar con mayor destreza.

El vuelo con la alabarda está restringido a su capacidad de calentamiento. Cuando esta llega al máximo, los propulsores dejan de funcionar y te obliga a un aterrizaje forzoso que al menos en la demo no te quitaba vida. Es de suponer que conforme avance el juego, subas de nivel y consigas componentes extras para la alabarda, el tiempo que puedas mantenerte en el aire sea mayor. Es una experiencia muy disfrutable y de verdad espero que BioWare incluya el modo foto, aunque sea un poco después del lanzamiento como ocurrió con God of War. Es un mundo demasiado bonito y con unas animaciones muy cuidadas como para perder la oportunidad de fotografiarlas.

Cuando recorres el mundo en juego libre pueden activarse algunas misiones al acercarse a una zona, si mi experiencia con el juego es correcta (en esos momentos iba como un pato mareado y no entendía muy bien qué estaba ocurriendo). Puedes recoger recursos para luego fabricar mejoras, asaltar un campamento enemigo, cazar monstruos, encontrar reliquias… En el poco tiempo que estuve en juego libre pude encontrar una ligera variedad de cosas por hacer. Está por ver cómo de repetitivo se volverá con el tiempo una vez el juego esté a la venta.

Pero hablemos del sistema de combate porque de verdad me parece una maravilla. Aquellos que hayan jugado a Mass Effect estarán de acuerdo con que los títulos de esta saga han basado sus tiroteos en un bucle de “cobertura-disparar-cobertura-disparar”. En Anthem no hay nada de eso. Por no haber, no hay ni coberturas porque esa no es la esencia del juego. El hecho de que las alabardas vuelen obliga a que los escenarios tengan otro tipo de estructura, menos basada en los tiroteos de oleadas y más en la verticalidad (que me ha recordado mucho a Mass Effect Andromeda, pero bien hecho) y el continuo movimiento. Hay una cosa clara en Anthem: si te quedas en el suelo estás muerto. Es importante sacar partido a las habilidades de la alabarda que hayas elegido y te muevas constantemente por el mapa., porque además, no todo es matar monstruos. De hecho, en ocasiones eso es lo último que tienes que hacer, aunque te estén asediando. En una de las últimas misiones que hice teníamos que desactivar una reliquia con 12 lucecitas llamadas “ecos”. Pues los tres que formamos el equipo estuvimos más de media hora aniquilando monstruos (que no hacían más que reaparecer) hasta que un contador oculto llegó a 0 y nos salieron tres marcadores en el mapa donde encontrar los últimos ecos.

A pesar de que todo el tiempo invertido en destruir enemigos fue en vano, me lo pasé increíblemente bien volando de un lado a otro, entrando y saliendo de la refriega, probando las habilidades y aprendiendo a utilizar la alabarda Interceptor, que acababa de estrenar. El sistema de combate de Anthem es muy divertido y sus misiones tratan de explotarlo todo lo posible.

Pero hay una parte ligeramente negativa en esto y es la jugabilidad cooperativa. En el juego libre puedes explorar el mundo de Anthem de manera privada o pública en función de tus deseos. La única diferencia será la de poder encontrarte otros jugadores investigando por su cuenta y unir fuerzas (o no) ante los desafíos que puedan surgir. En las misiones de la historia, el juego te permite tener una escuadra de amigos o unirte a un grupo de desconocidos. Y sí, es muy divertido jugar en grupo, pero no tanto cuando no puedes hablar con ellos. Tengo que probar si se puede activar algún chat o micrófono con equipos formados por desconocidos (lo haré en la próxima demo) porque si no, es un enorme fallo. La primera misión grupal que pruebas te lleva a una sala misteriosa con tres símbolos que hay que cambiar para resolver un puzle. Al principio estuvimos dando vueltas como pollos sin cabeza intentando encontrar la clave, probando distintas combinaciones al tuntún. No sirvió, por supuesto. Al final, descubrí cómo había que resolverlo de pura casualidad, pero mientras intentaba hacerlo, el resto de jugadores cambiaban las luces que yo estaba intentando poner correctamente. Eso fue un petardo hasta que al final conseguimos poner la solución más de casualidad. Si hubiera podido hablar con ellos, les podría haber indicado la pista que encontré o haberles pedido que no tocaran nada. Sigue existiendo la barrera del idioma, por supuesto, que para algunos será mayor que para otros. En mi caso, además, está el hecho de que malas experiencias pasadas hayan conseguido que no me sienta cómoda utilizando micrófono en juegos online. Me siento mucho más tranquila escondiendo mi género detrás de un nick neutro. Es tremendamente triste, pero es así. En la próxima demo probaré si se puede hablar (yo desde luego no escuché tampoco a nadie) y actualizaré esta parte en consecuencia.

Por último, quiero hablaros de la personalización de la alabarda, en lo que estuve un buen rato enganchada intentando encontrar la combinación de colores y materiales con el equilibrio ideal entre estridencia y horterismo. Porque sí, podremos elegir los colores que queramos más allá de una paleta predeterminada, y en función de los materiales utilizados (desde el punto de vista estético, no de fabricación. Al menos, según parecía en la demo) tendrán una intensidad u otra. Por otro lado, las alabardas no tienen un diseño predefinido, sino que es posible comprar con dinero de juego componentes de distinto tipo para cada parte de la armadura además, por supuesto, de elegir las mejoras y armas que queremos utilizar en las próximas misiones.

¿Cuales son mis conclusiones? Que en lo poco que visto Anthem me ha resultado tremendamente divertido y estoy deseando probarlo con amigos. Queda comprobar, una vez salga el juego a la venta, si es capaz de mantener ese nivel de entretenimiento a lo largo de todas las misiones y horas que dure su historia. Comprendo que hay muchos jugadores que son escépticos ante esta nueva IP de BioWare pero, de verdad, dadle una oportunidad. El estudio canadiense tiene bastante experiencia haciendo juegos online y desde luego han invertido mucho esfuerzo en Anthem. No deseéis que el juego se estrelle en venganza por lo que le hicieron a Andromeda, no hay mejor manera de conseguir que BioWare no pueda volver a hacer un Mass Effect o un Dragon Age que consiguiendo que Anthem fracase. Por supuesto, cada uno compra los videojuegos que quiera o le interesen, pero este primer contacto me ha causado tan buena impresión que de verdad estoy deseando jugarlo.

4 Comentarios »

    • Paso tan poquito por aquí últimamente que no había visto tu comentario. ¡Perdona! Soy lo peor >.< Mil gracias por seguir por aquí, me hace muy feliz saber que hay alguien que todavía se acuerda del blog, aunque lo tenga tan parado. Gracias, ¡de verdad! 🙂

      Me gusta

  1. Estaba dándole vueltas sobre si comprarmelo por mi cumpleaños (que cae el 2 de marzo xD), despues de leer el articulo me han entrado ganas de jugarlo, le daré una oportunidad haber que tal. Lo cierto es que se ve genial 🙂

    Me gusta

  2. La expresión “cajón desastre” rondaba por mi coco mientras leía este artículo. No me acaba de dar buenas vibras. Espero que no se trate unicamente de un bonito escenario que luego tarde años en irse dotando de contenido interesante. Estaré cautelosamente atento al desarrollo de este universo.

    Me gusta