La industria/Reflexiones

Un lustro en el periodismo de videojuegos

Ya han pasado 5 años desde que empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos. Un lustro desde que me di cuenta de que había una profesión que podía unir mi vocación (periodismo) con una de mis pasiones (videojuegos). En el instante en el que eso ocurrió, mi vida dio un giro radical.

Mi historia con esta profesión ha sido maravillosa en muchos momentos, pero también terrible en otros tantos. Permitidme que haga un repaso de mis andanzas, que quizá sirvan para que aquellos interesados en esta profesión tengan una perspectiva más realista. Para ello, me tengo que remontar a mi yo adolescente, que había estado convencida durante mucho tiempo de que quería estudiar Biología o Física. Sin embargo, la llegada de un profesor que me elogió por mis textos y me animó a seguir con ello me hizo cambiar de parecer. Quería dedicarme a escribir, y como ser escritora de profesión es un concepto bastante abstracto, pensé en la carrera que me permitiría explotar esa faceta: el periodismo.

Esa semilla se plantó en mi mente cuando tenía 14 años, y para el momento en el que tuve que solicitar el acceso a la universidad no sólo había germinado, sino que era un arbusto bastante frondoso. Lo tenía clarísimo. Incluso sabía en qué quería especializarme: dado lo mucho que me gustaba el fútbol y la Fórmula 1, era obvio que los deportes serían mi campo de trabajo. Mis dos primeros años en la carrera estuvieron llenos de deportes, especialmente en mis blogs. Pero en octubre de 2011 todo cambió: asistí al GameFest.

¿Cómo puede ser que el GameFest cambiase mi vida? ¿Es que no conocía las revistas de videojuegos? En mi casa, lo de los videojuegos era un tema extraño. Mi padre compró en su día un Spectrum -que aún tengo-, en el que mis hermanas jugaban, teníamos un ordenador IBM en el que disfruté de mis primeros juegos, así como una SNES y una GameBoy. Pero a partir de ahí, se acabó, porque a mis padres no les gustaba mucho la idea de que perdiera el tiempo con ellos. Lo cierto es, en retrospectiva, que nunca me molesté en pedir un videojuego para mi Game Boy Color, porque daba por hecho el no. Y eso que de vez en cuando caía algún juego para el PC, como los de Harry Potter, Splinter Cell, o el Tzar. Así que mi relación los videojuegos, aunque fiel, en esos años fue bastante limitada.

Pero volviendo a la pregunta: ¿cómo puede ser que el GameFest tuviese ese efecto? Porque descubrí que los videojuegos no se limitaban únicamente a comprarlos en una tienda y meterlos en mi consola, como haría con la comida y mi nevera, sino que hay toda una INDUSTRIA que abarca muchos campos. Lo pienso ahora y me siento tonta, porque es algo bastante obvio, pero como digo, haber estado tan alejada de los videojuegos durante tantos años tiene sus consecuencias. Comencé a leer webs de videojuegos, empezando por Alfa Beta Juega, que había hecho promoción de su estreno en la feria, de ahí a Hobby, Vandal, 3D Juegos, Juegos DB… Y el planteamiento de mi futuro en el periodismo comenzó a cambiar. Creé mi primer blog especializado en esta temática, Crazy Gamers, donde hablaba de juegos antiguos y sus consolas de una manera bastante informal -y me atrevería a decir que superficial en demasiadas ocasiones-, pero que me sirvió para empezar a mejorar mis habilidades.

A finales de diciembre de 2011 y enero de 2012 se convirtió en un momento decisivo para mí. Alfa Beta Juega lanzó el concurso “Demuestra que eres una jugona” -en el que no habría participado si hubiera estado tan concienciada como lo estoy ahora, ¿qué es eso de “demuestra”?- en el que publicarían una columna de opinión de una chica tanto en la web como en la revista Marca Player. Participé, gané, y mi futuro como periodista de videojuegos quedó sellado.

De mis dos columnas en Alfa Beta Juega, pasé a escribir algún que otro reportaje para TopGamesTV, la web de un amigo. Y de ahí salté trabajar en la Revista Oficial de PlayStation y en Games TM, donde aprendí muchísimo, conocí a gente maravillosa y me reafirmé en mi elección. Trabajar como periodista de videojuegos había sido todo un acierto, y sabía que la especialización de deportes no habría conseguido, nunca, llenarme tanto.

Cuando mis prácticas acabaron, empecé a trabajar en IGN España, y tengo que decir que la nube en la que había estado flotando durante un año empezó a desintegrarse. No por IGN España, ni por la gente que allí trabajaba cuando estuve, sino por algunas experiencias desagradables que viví en esa etapa. Cuando me entrevistaron en ABJ, dije que no creía que se viera raro que una mujer jugase a videojuegos, que estábamos aceptadas y que yo jugaba con mis amigos sin ningún problema. Error. En el mismo instante en que mi cara apareció en uno de los vídeos de la web, mi labor como redactora de actualidad se convirtió en algo inexistente, mientras el público se centraba en comentar mi aspecto físico, teorizar sobre cuántos “favores” habría hecho para llegar a donde estaba. Y cuando decidí marcharme de IGN España -por diversos motivos-, muchos dieron por hecho que me habían echado. Porque, por supuesto, una mujer no vale para hablar de videojuegos, es imposible, sólo está para hacer bonito.

Los seis meses que estuve en IGN España, aunque aprendí mucho de la vertiente del periodismo digital en los videojuegos, cambiaron enormemente mi percepción del sector. Las mujeres que nos dedicamos a ello somos despreciadas por norma general y sólo las que pasan el minucioso examen de los “true gamer” tienen la suerte de no ser insultadas -lo que no las exime de ser sexualizadas-. He tenido experiencias muy desagradables sólo por ser una mujer en este sector. Empecé a concienciarme a partir de este jarro de agua fría, participé en TGG y ya no paso por el aro de comportamientos a los que se quitan importancia sólo porque se han hecho siempre.

Tras dejar IGN España a finales de 2013, mi vida profesional se volvió algo inestable. Lo cierto es que quería dedicarme completamente a los estudios para terminarlos cuanto antes y así, después, poder centrarme en el trabajo. Pero lo echaba mucho de menos, y terminé haciendo unas colaboraciones no remuneradas en algún sitio, como Game It. Pero los textos esporádicos no me llenaban, y no parecía que fuera posible encontrar prácticas como las que había hecho hasta entonces. Y así llegó 2015, un año donde mi desesperación tocó techo.

A lo largo de ese año, lo único que hice fue un reportaje para el número especial de New Super Juegos. Era el único trabajo que tenía, una colaboración para una revista que saldría cada ciertos meses. ¿De verdad iba a poder dedicarme en un futuro al periodismo de videojuegos? ¿Cómo iba a independizarme y a tener mi propia vida si para ganar un sueldo decente tenía que invertir 24/7 y si quería tiempo no tendría un sueldo suficiente? La precariedad de este sector es una realidad, en él, unos pocos tienen la suerte de cobrar un sueldo que les alcance para vivir, mientras que otros tienen que reunirlo matándose a colaboraciones. Mi perspectiva ya era completamente pesimista, y empecé a plantearme que, quizá, tendría que buscarme un trabajo completamente distinto. Y de hecho, empecé a hacerlo, aunque poco después empecé a escribir para Hobby Consolas, una colaboración que me hizo muy feliz, aunque la situación seguía siendo la misma. No iba a poder comer en un futuro si seguía así. Estaba ya decidida a trabajar de cualquier cosa que me permitiera vivir y, de vez en cuando, seguir colaborando en este sector.

Y entonces, un tren pasó, a tanta velocidad que apenas tuve tiempo para decidirme a cogerlo. Pero lo hice, convirtiéndome en jefa de redacción de la revista Gamer. Sin embargo, y como Jose (DayoScript) dijo en su vídeo “Tras el periodismo de videojuegos”, dedicarse a esto casi parece venir con fecha de caducidad, y con cada trabajo que consigo, colaboración que realizo, no puedo evitar preguntarme cuánto durará . ¿Un año? ¿Diez? ¿Seis meses? La precariedad de este sector es real, y en estos cinco años que llevo trabajando, he sido feliz profesionalmente, pero no tanto a nivel personal. ¿Por qué? Porque la sombra del futuro siempre está ahí, al acecho, y nunca sé si la profesión que amo me permitirá vivir.

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8 pensamientos en “Un lustro en el periodismo de videojuegos

  1. Buen testimonio… Es duro si, sobretodo lo de la estabilidad. Por otra parte haces algo que te apasiona… Si compensa dependerá de la persona

    En mi caso, mi trabajo es en teoría algo inestable (subcontrata) pero al final ha sido estable. Eso sí, aunque el sector me gusta(ingeniería), el trabajo que me ha tocado es bastante aburrido en el día a dia,y estoy con muchas ganas de salir y pensando en los vicios que me echaré en casa

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    • Hay que buscar las alegrías donde se puede. A mí me encanta mi trabajo, y cuando estoy en él rara vez pienso en lo que me queda para llegar a casa y ponerme a lo mío (aunque las tardes se hacen eternas muchas veces). Pero sí que me gustaría tener algo más de estabilidad de cara al futuro, y es algo que falta, aunque, por supuesto, no sólo en este sector.

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  2. Nada hombre, ojalá puedas seguir así y yo en particular pueda seguir leyéndote mucho tiempo :D. Ya son unos cuantos los que te conozco aunque sea por los mundos virtuales ^^, un placer siempre tenerte por aquí!

    Y ojalá algún día puedas escribir una entrada sobre 50 años dedicados a los videojuegos, y que en ese texto no tengas ni que mencionar lo difícil que se ponen las cosas a una chica en un sector -y otros- como éste porque sea cosa ya del pasado muy lejano.

    Un besico ^^

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    • Madre mía, dentro de 50 años a saber en qué punto estarán los VJ… ¡y yo misma! xD
      Oye, pues la verdad es que sí ha pasado tiempo desde que nos encontramos por los mundos blogueros, OMG.

      ¡Un beso!

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  3. Que interesante Paz, que curioso todo 🙂 Si te sirve de consuelo, creo que casi todos estamos igual. Lo importante para mí, ya que tienes la “suerte” (que te lo habrás currado por supuestísimo 😉 ) de hacer lo que te gusta, que disfrutes de ello al máximo y estés feliz haciendo lo que haces.
    Y no te preocupes por el futuro, que aunque no suene muy bien, quién sabe si mañana nos levantaremos. Ufff sí suena muy mal sí jajajaj me refiero a que día a día es como se vive, y como se disfruta. El futuro no es más que la suma de todos esos días, para mí no existe 😀
    Muchísimo ánimo, y sigue así Paz.

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  4. Me ha gustado mucho el artículo la verdad, ha sido interesante el haber leído sobre la trayectoria que realizaste hasta la actualidad, y se aprecia lo mismo que comentas al final de tu artículo. Lo irregular que puede llegar a ser el sector del periodismo en temas de permanencia, la incertidumbre ante si seguirás trabajando en el medio en el que estás actualmente o no. Esperemos que te vaya bien donde estás y mucha suerte ^^

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