Análisis/Indie

RiME: una isla de belleza, misterios y emociones

Son muchos los indies que salen al mercado cada mes, pero no muchos los que alcanzan un reconocimiento internacional desde su desarrollo hasta su lanzamiento. RiME, de Tequila Works, es uno de esos pocos desarrollos independientes que consiguen llamar la atención de la prensa, hasta el punto de haber sido portada de la Revista Edge en dos ocasiones.

Algo especialmente importante si tenemos en cuenta el tormentoso desarrollo que ha tenido el juego. En realidad, datos oficiales no hay, pero el estudio luchó por recuperar los derechos del juego y así lanzarlo en todas las plataformas, no sólo en PlayStation. Y cuando esto ocurrió, los foros empezaron a arder: que en realidad Sony había roto el contrato con ellos, que en realidad el juego no estaba casi desarrollado y todo era “vaporware”… Como suele ocurrir en estas situaciones, el salseo está a la orden del día y las piedras se tiran antes de conocer la situación. Pero RiME llegó, por fin, dispuesto a robarnos el corazón.

La narrativa de RiME es muy similar a la que se ha visto en juegos como Journey o Inside, una historia que se cuenta a través de los acontecimientos, los secretos escondidos y un final que te rompe los esquemas. El juego de Tequila Works no explica nada al jugador como si fuera tonto, sino que deja que éste vaya descubriendo, a su ritmo, los misterios de la isla en la que nos encontramos. Una localización que, incluso en sus momentos más oscuros, es una delicia para los ojos.

Se ha hablado mucho del estilo gráfico de RiME, no sólo por la técnica del cel shading utilizada para crear su mundo -y que recuerda enormemente a TLoZ: Wind Waker por su luminosidad-, sino porque el propio estudio de desarrollo ha hablado de este aspecto en más de una ocasión. El juego respira aires del mediterráneo, según Tequila Works, porque es lo que les inspiró para su historia. Y se puede ver en determinados momentos, especialmente al final del juego.

También la referencia a Sorolla, que tanto ellos mismos como multitud de medios han mencionado, aunque ciertamente es complicado encontrar esos guiños si pensamos en las pinceladas del artista en obras como “Corriendo por la playa”. Sin embargo, si pensamos en la luz que presentan otras como “Paseo a la orilla del mar” o “El baño del caballo”, es algo más fácil comprender a qué se referían. Lo primero que pensé cuando empecé con RiME fue en la luz de la isla, blanca e intensa, y Sorolla es conocido como el pintor de la luz. No obstante, creo que aunque es un aspecto en el que se ha hecho especial hincapié, tanto en la campaña promocional como en otros análisis, es una característica que, de verla, sólo la aplicaría al primer capítulo.

Un jugador que no haya prestado atención a ninguno de estos elementos, que no haya oído hablar a los desarrolladores ni leído reportajes, se encontrará ante un juego cuya belleza se encuentra en cada centímetro de su isla, en su protagonista, y en el zorro que nos acompaña. RiME es belleza, sin más, y su historia y banda sonora no hacen otra cosa que amplificarla. Es especialmente importante su banda sonora, por cierto, porque es la que guía al jugador a lo largo del juego. No sólo un acompañamiento que complementa cada momento del juego, sino un catalizador de las sensaciones que transmite. David García Diaz ha hecho un trabajo magnífico combinando melodías calmadas y alegres con otras más melancólicas, con una fusión de piano y violín ideal para los sentimientos que quieren transmitirse.

Pero hablemos del juego en sí, de un niño que despierta en la orilla del mar, perdido en una isla sólo poblada por animales salvajes y repleta de ruinas con artefactos misteriosos. Nadie nos dice que avancemos, nadie nos dice “encuentra X para salir de la isla”. Es nuestra propia curiosidad la que nos impulsa a recorrer estas tierras pacíficas y a empezar a enredar con todo lo que nos encontramos. Como cualquier niño haría al encontrarse ante una situación desconocida, sin conciencia de lo que puede o no ser peligroso.

Los puzles no son excesivamente complicados, aunque su dificultad se incrementa con cada capítulo que pasa. Sin embargo, basta con prestar un poco de atención al entorno para descubrir la solución. Si puede resultar algo más difícil encontrar todos los coleccionables: juguetes, emblemas, los fragmentos de la canción de cuna, atuendos y, los más importantes, las cerraduras. Unas veces están más escondidos que otras, pero al igual que con los puzles, es importante prestar atención a lo que nos rodea para encontrar la manera de conseguirlos. El mapa, aunque parece grande a simple vista, es algo lineal, y las desviaciones nos llevarán a los lugares escondidos donde se encuentran los coleccionables.

A lo largo de las aventuras que vive nuestro pequeño protagonista, podemos verle cómo crea lazos con las criaturas que se encuentra, cómo ríe, pero también, cómo sufre. Porque RiME, aunque se presenta como un juego bonito y alegre, va cambiando poco a poco, sin que nos demos cuenta, hacia una oscuridad más preocupante y, sobre todo, dolorosa, cuando por fin comprendemos -o creemos comprender- lo que ocurre.

Por otro lado, tampoco inventa nada nuevo. Ya he mencionado Journey o Inside, juegos que nos contaban una historia y nos hacían sentir sin explicar nada. El juego de Tequila Works sigue estos pasos, y lo hace indudablemente bien, y aunque quizá podamos pensar que le ha faltado un poco de ambición en su planteamiento o resolución, nada en él falla o debe cambiarse. Porque sin ser perfecto ni completamente original, RiME es único.

Anuncios

¿Algo que decir? ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s