Análisis

Fire Emblem Fates: la guerra de las tres sendas

Soy nueva en el universo Fire Emblem. La saga comenzó a publicarse en 1990 para la NES, aunque no llegó a occidente hasta 2003 para Game Boy Advance. Sin embargo, el primer título de la saga que pude disfrutar fue Fire Emblem: Awakening. Y me atrapó para siempre. Por eso, cuando se lanzó Fire Emblem Fates al mercado, tenía claro que los tres juegos iban a ser míos antes o después.

Fire Emblem Fates

Han pasado casi 10 meses desde su lanzamiento para 3DS, pero yo, por una vez, no me he pegado una maratón. Los he jugado a fondo, disfrutando de cada minuto y cada posibilidad, implicándome emocionalmente en la trama y en las relaciones que los personajes establecían. Birthright fue mi primer paso dentro de esta nueva aventura, pues no me apetecía empezar sufriendo por la dificultad. Su trama triple ofrece alternativas inesperadas, pero todas válidas para la historia que cuenta. Porque al contrario de lo que se suele pensar, en una guerra no hay vencedores ni vencidos, sino bandos diezmados, decisiones moralmente cuestionables y dolor, mucho dolor, en aras de conseguir lo que creemos que es lo correcto.

Gracias a haber jugado antes a Fire Emblem Awakening, sabía lo que podía esperar de Birthright. Un juego de estrategia cuyos combates se escenifican sobre un tablero, diferentes clases de personajes con sus fortalezas y debilidades, sistema de niveles y, por supuesto, relaciones sentimentales. Sin embargo, este nuevo Fire Emblem ampliaba la experiencia gracias al mundo sideral donde se encontraba su base. El campamento de Awakening era bastante limitado, mientras que nuestra fortaleza nos permite hablar con nuestros aliados, invitarlos a nuestra casa para fortalecer los vínculos con ellos (y con nuestra pareja e hijos), adquirir armas… E incluso luchar, porque podemos sufrir ataques. Además, es una puerta que nos permite visitar las fortalezas de otros jugadores.

Fire Emblem Fates

Pero hablemos de la trama. No sé si porque comencé la historia con Birthright y no con Conquest, sentí mucho apego por mi familia ‘hosidana’, mientras que la de Norh me resultaba desagradable -no soporto a Camilla-. Y esto, durante esta primera experiencia no me supuso ningún conflicto. Sí, me dio un poco de pena las reacciones de mis supuestos hermanos, pero no sentí remordimiento por las acciones que tuve que realizar para conseguir la paz, era necesario, quizá no siempre justo, pero desde luego no cruel. Sin embargo, la situación cambió cuando comencé Conquest. Sentí que estaba traicionando a mi familia para unirme a un grupo de gente que sabían que me habían secuestrado de pequeña, con un rey despiadado cuyo único interés era acabar con Hosido, con su familia real y con sus habitantes. Cada decisión que tomaba era un peso más en mi espalda, una piedra más en un camino lleno de dolor y crueldad que me hacía sufrir cada vez que me cruzaba con algún hermano. ¿El fin justifica los medios? Conquest está basado en esta premisa, porque aunque Corrin (en mi juego, Paige) no quiera cometer los atroces actos que su ‘padre’ le pide, no puede evitar las muertes que va sembrando a su paso. A lo largo de toda la historia de esta senda de la guerra, lo único que parece mantener la cordura del/la protagonista es que sus acciones, a la larga, salvarán muchas más vidas. El final de ambos caminos es agridulce. Obtienes la victoria, pero siempre ronda sobre tu cabeza la pregunta de ¿a qué precio?

Fire Emblem Azura

Y entonces empiezas la tercera senda, Revelation, en la que la historia da un vuelco y ocurre lo que, para mí, es lo mejor: no eliges ningún bando. ¿Quién en su sano juicio lo haría? A unos los acabas de conocer, mientras que los otros te secuestraron y te mantuvieron ‘cautiva’ durante años. La posibilidad de no elegir es, para mí, uno de los mejores aspectos de este contenido extra. Además, descubre la verdad tras esta guerra que, en realidad, nadie quiere, nos da momentos bastante épicos, y el misterioso papel de Azura y sus habilidades también quedan reveladas. Es una lástima, sin embargo, que para conocer todos los detalles de Fire Emblem Fates haya que adquirir este DLC, que puede pasar desapercibido para mucha gente. El tono de Revelation, tal y como se transmite en el juego, es de esperanza ante un futuro mejor, las decisiones que tomamos (predefinidas por el argumento), no son tan duras, y el hecho de que se vayan añadiendo aliados de cada bando poco a poco parece indicar que estás haciendo lo correcto.

Fire Emblem Awakening me encantó cuando lo jugué por primera vez, pero la implicación que Fates ha conseguido conmigo está a otro nivel. Ahora estoy deseando que llegue mayo para poder jugar a Fire Emblem Echoes: Shadows of Valentia, la adaptación para 3DS del juego que salió en NES en el año 92. Y también Fire Emblem Heroes, que llegará a dispositivos móviles. Como fan, me alegra saber que la saga sigue en plena forma y con un futuro muy prometedor. Veremos también si la entrega que se lance en Nintendo Switch (aún sin nombre) triunfa como se merece.

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11 pensamientos en “Fire Emblem Fates: la guerra de las tres sendas

  1. En 3DS (en la eShop) está el fire emblem fates, Pero no pone que Sean 3 juegos…

    Tengo una oferta para este juego, y no sé si pillarme el juego… (Me sale a 31,49)

    Por info, me gustan los FF, DQ, ni no kuni, tales of etc

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      • La historia en sí es Fire Emblem Fates y, como dices, la decisión que tomemos nos llevará a la vía Birthright, Conquest o Revelations. Lo único que he comprado en la eShop fue Revelations, que no está en formato físico…

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  2. Llevo enganchado a la saga desde The Blazing Sword (que aquí, por ser el primero, se tituló Fire Emblem) y creo que nunca había leído un artículo tan cercano y sincero hacia la saga. No me esperaba leer sobre FE aquí, no sabía que lo jugabas pero, de verdad, es algo magnífico.

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    • ¡Muchas gracias! Sé que parece que juego a pocas cosas porque me centro mucho en Dragon Age y Mass Effect, pero hay un montón de títulos a los que he jugado y que aún no tienen su espacio aquí. Espero poder ir cambiando esto poco a poco, y no descontrolarme con el lanzamiento de Mass Effect Andromeda ^^U

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  3. Descubrí esta saga con Fates y no he podido evitar enamorarme hasta tal punto de que se ha convertido en una de mis sagas favoritas. Me encanta la importancia que se le da a cada personaje, la posibilidad de poder perderlos (aunque ello me haya llevado a apagar bruscamente la consola), ese estilo artístico anime…

    Al igual que tú empecé con Birthright, lo que me llevó más a empatizar con Hoshido, pero como comentas al final te das cuenta de que no importa el bando en el que estés, la guerra es triste para todos y no hay vencedores ni vencidos.

    Magnífico artículo!

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    • ¡Muchas gracias!

      Sí, eso de que los personajes puedan morir de forma definitiva me ha hecho mejor estratega, aunque he de confesar que a veces he bajado la dificultad porque me resultaba imposible

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